«Superar el monopolio público significa ampliar la libertad de elección de los pacientes»


El texto de las declaraciones es el siguiente:
- Habla de una reforma integral del sistema sanitario. ¿Cuál es el problema nuclear de la sanidad española?
Cuando hablo de una reforma integral me refiero a todo el sistema sanitario, público y privado. Defiendo un sistema público eficiente, pero para lograrlo necesita el poderoso incentivo a la eficiencia y a la calidad que aporta la competencia con un sector privado comprometido con el servicio público. No considero la sanidad un simple bien de mercado, sino un servicio basado en la cobertura universal y la financiación pública.
En cuanto a los problemas de fondo, España dispone de un buen sistema en términos de resultados en salud, pero apenas ha experimentado reformas de calado desde la Ley General de Sanidad, hace ya cuarenta años, mientras la sociedad ha cambiado profundamente.
- Desde hace más de veinte años se advierte de que el sistema puede colapsar. ¿Estamos aún a tiempo de evitarlo?
El sistema sanitario es muy robusto y no va a colapsar de un día para otro. Lo importante es impulsar reformas sostenibles que garanticen su viabilidad y capacidad de adaptación.
- ¿Qué reforma considera más urgente?
Desde la perspectiva de los pacientes, reducir las listas de espera, reforzar la prevención y orientar el sistema hacia la atención de las enfermedades crónicas.
Desde el punto de vista organizativo, es necesario aumentar la autonomía de las organizaciones sanitarias, especialmente en la gestión económica y de personal; avanzar hacia la superación del actual régimen funcionarial; establecer una auténtica gobernanza del Sistema Nacional de Salud y afrontar el reto de las nuevas tecnologías, en especial de la inteligencia artificial, que transformará profundamente la sanidad.
- Usted habla de superar el «monopolio público», pero las listas de espera también están aumentando en la sanidad privada.
Superar la lógica del monopolio público significa, fundamentalmente, ampliar la libertad de elección de los pacientes.
Es cierto que empiezan a aparecer listas de espera en la sanidad privada, algo relativamente nuevo. Sin embargo, no es comparable esperar unas semanas con esperar meses o incluso años, como sucede con frecuencia en el sistema público.
- Usted ha sostenido que en España no faltan médicos. ¿Qué respondería a quienes afirman lo contrario?
Les invitaría a consultar el número de médicos por cada mil habitantes en los países de la Unión Europea. España se sitúa entre los países con mayor dotación, por lo que el problema no es la escasez global de profesionales.
Eso no significa que no existan dificultades: faltan incentivos para trabajar en Atención Primaria, en la España despoblada y hay carencias en algunas especialidades por problemas de planificación. Además, hay que analizar la productividad, y conviene replantear las funciones de los médicos, transfiriendo determinadas tareas a otros profesionales, como enfermeros y asistentes clínicos.
- En su libro desmonta algunos de los mitos más extendidos sobre la sanidad española. ¿Cuáles destacaría?
El camino de las reformas está minado por los “no problemas”, que se presentan como problemas graves, y las “falsas soluciones”.
Entre los «no problemas», está la supuesta privatización creciente, lo que algunos llaman un gasto farmacéutico descontrolado o la idea de que faltan médicos.
También abundan las falsas soluciones: el «radicalismo selectivo», que pretende abordar cuestiones aisladas sin una visión global, o la estrategia de «más madera», consistente en aumentar recursos, personal e instalaciones sin acometer las reformas estructurales necesarias, o los planteamientos de las “mareas blancas”, que pretenden que todo el servicio sanitario público se dé desde instituciones públicas, lo que sería un caso único en Europa.
- Durante años se dijo que España tenía el mejor sistema sanitario del mundo. ¿Qué queda hoy de aquel modelo?
No existe el mejor sistema sanitario del mundo; existen sistemas con buenas prácticas de las que aprender.
La creencia de que España ya disponía del mejor sistema ha sido uno de los principales obstáculos para introducir reformas. Si se piensa que todo funciona bien, desaparecen los incentivos para mejorar.
Conservamos principios muy valiosos, como la cobertura universal, la financiación pública mediante impuestos y la gestión descentralizada, pero el sistema necesita una profunda actualización.
- ¿Qué opina del nuevo Estatuto Marco del personal sanitario?
Comparto plenamente la reivindicación de un Estatuto Médico. España constituye una excepción en Europa al carecer de un marco específico de negociación para este colectivo.
También considero un error plantear la desaparición de las guardias de 24 horas sin analizar previamente sus consecuencias sobre las necesidades de personal, los costes, la organización asistencial, la jornada laboral y el sistema de incentivos. Afrontar esta cuestión sin ese análisis previo me parece una auténtica frivolidad por parte del Ministerio de Sanidad.


