La sanidad española necesita una cirugía mayor, no pequeños retoques

Con motivo de la aparición de mi libro «La Sanidad al desnudo (Por una reforma integral del sistema sanitario)» , Editorial Real del Catorce, 2026, la revista Redacción Médica, me ha hecho la siguiente entrevista, que aparece en el número del 7 de julio de 2026:
POR REBECA COJO
Cuarenta años después de la aprobación de la Ley General de Sanidad, Ignacio Riesgo, asesor, consejero independiente de empresas y vocal del Comité Editorial de Redacción Médica, considera que el gran reto del Sistema Nacional de Salud (SNS) ya no pasa por defender sus principios fundacionales, sino por adaptarlo a un contexto completamente distinto al que vio nacer el modelo. Con esa premisa ha publicado su libro titulado ‘La sanidad al desnudo. Por una reforma integral del sistema sanitario’, en el que reúne 21 propuestas para abrir un debate que, a su juicio, lleva demasiado tiempo aplazándose. El libro se presenta este jueves.
El economista y gestor sanitario, con una larga trayectoria en la dirección de hospitales públicos, la consultoría internacional y el análisis del sistema de salud, sostiene que el SNS mantiene fortalezas que siguen situándolo entre los mejores del mundo, pero advierte de que la falta de reformas profundas durante las últimas cuatro décadas amenaza su sostenibilidad. «Tenemos un sistema con muchísimos valores, pero hacen falta reformas. Y esas reformas no son ventajas menores. Son cirugía mayor. Son cambios en profundidad», resume.
Un sistema diseñado para una España que ya no existe
La idea del libro nace, explica Riesgo, de una reflexión acumulada durante toda una carrera profesional. Perteneciente a la generación que comenzó a trabajar en los primeros años del actual Sistema Nacional de Salud, considera que el modelo ha cambiado mucho menos que la sociedad a la que presta servicio. «La sociedad era una cuando nació la Ley General de Sanidad y ahora es completamente distinta», explica.
En estos cuarenta años, enumera, España ha experimentado un intenso envejecimiento demográfico, las enfermedades crónicas han adquirido un peso creciente, la tecnología ha transformado la práctica clínica y tanto profesionales como pacientes tienen expectativas mucho más elevadas que entonces.
Ese desfase, sostiene, obliga a revisar el funcionamiento del sistema: «No es cierto que esté todo dicho sobre la reforma sanitaria». Frente a quienes consideran que el SNS acumula suficientes informes y diagnósticos, Riesgo cree que aún quedan cuestiones fundamentales fuera del debate público. «Muchas de las cosas que planteo no digo que no se hayan dicho nunca, pero desde luego no forman parte del debate general», asegura.
Los falsos debates que desvían la atención
Uno de los objetivos del libro consiste precisamente en cuestionar algunos de los asuntos que, según el autor, han monopolizado durante años la conversación sanitaria sin atacar los verdaderos problemas del sistema. Entre ellos, menciona la supuesta privatización creciente de la sanidad española.
«No ha habido privatización en el sentido de excluir de la cobertura pública prestaciones o colectivos», sostiene. También cuestiona que el gasto farmacéutico sea uno de los grandes problemas del SNS, recordando que España se sitúa por debajo de la media de la eurozona en gasto per cápita en medicamentos.
En su opinión, tampoco la descentralización autonómica explica por sí sola las dificultades actuales del sistema. El problema, argumenta, no reside en las transferencias sanitarias, sino en la ausencia de una estructura común capaz de gobernar el conjunto del Sistema Nacional de Salud. «La gobernanza del SNS no puede ser simplemente la suma de las gobernanzas de las comunidades autónomas», afirma.
| «La gobernanza del SNS no puede ser simplemente la suma de las comunidades autónomas» |
A estos ‘no problemas’, Riesgo añade lo que denomina «falsas soluciones». Una de ellas consiste en reclamar únicamente más recursos. «Más dinero, más personal y más infraestructuras sin reformas no solucionan el problema», sostiene. También se muestra escéptico con quienes depositan todas las expectativas en un gran acuerdo político: «Un pacto sin contenido no nos lleva a ningún sitio».
Más autonomía para hospitales y centros sanitarios
El núcleo de la reforma que plantea pasa por transformar la forma en que se gestionan las instituciones sanitarias públicas. Para Riesgo, el actual modelo administrativo impide a hospitales y centros de salud desarrollar todo su potencial porque carecen de capacidad real para tomar decisiones sobre sus recursos. «La Administración entiende que gestionar un hospital es gestionar listas de espera, camas o quirófanos, pero la gestión asistencial no puede separarse de la gestión económica ni de la gestión de personal», explica.
Actualmente, denuncia, los presupuestos dependen de las consejerías de Hacienda, mientras que las plantillas y los procesos de selección están en manos de Función Pública. Una organización que, a su juicio, limita enormemente la autonomía de los responsables sanitarios.
«Es imposible hacer buena gestión asistencial si no se dispone también decapacidad para gestionar el presupuesto y las personas«, afirma. Por ello, una de las principales reformas que propone consiste en devolver capacidad de decisión a hospitales y centros sanitarios, acompañada de un cambio progresivo en el régimen laboral del personal y de una nueva arquitectura institucional que permita coordinar el conjunto del SNS.
La colaboración público-privada, lejos del debate ideológico
Otro de los pilares del libro es la defensa de una colaboración más estrecha entre los sectores público y privado. Riesgo considera que el enfrentamiento ideológico que suele rodear esta cuestión impide abordar el problema desde una perspectiva práctica. «La colaboración público-privada no debe verse como una cuestión ideológica, sino como la posibilidad de aprovechar todos los recursos disponibles al servicio del paciente», sostiene.
| «La colaboración público-privada debe verse como una posibilidad de aprovechar todos los recursos disponibles al servicio del paciente» |
En su opinión, las listas de espera demuestran que el sector público, por sí solo, no puede absorber toda la demanda asistencial. Al mismo tiempo, considera que la existencia de distintos proveedores introduce incentivosque benefician también al propio sistema público. «Los monopolios, sean públicos o privados, tienen dificultades para orientarse hacia los pacientes, mejorar la eficiencia y elevar la calidad», defiende.
En ese contexto, el autor también plantea una mayor integración del seguro sanitario privado dentro del conjunto del sistema. Recuerda que cerca de una cuarta parte de la población cuenta ya con una póliza privada y propone estudiar mecanismos que permitan aprovechar mejor ese recurso para aliviar la presión asistencial del SNS.
Poner la salud y al paciente en el centro
Las propuestas de Riesgo van más allá de la organización del sistema sanitario. El libro dedica buena parte de su contenido a defender un enfoque más amplio de la salud, en el que la prevención y las políticas públicas adquieran un papel protagonista.
«La salud no está solo en los hospitales», resume. Educación, vivienda, calidad del aire, seguridad vial o condiciones laborales forman parte, a su juicio, de una estrategia sanitaria que debe implicar también a los ayuntamientos, cuyo protagonismo considera que se ha ido diluyendo desde la creación del Sistema Nacional de Salud.
El paciente ocupa igualmente un lugar central en su propuesta de reforma. Aunque reconoce que el concepto de «poner al paciente en el centro» se repite con frecuencia, considera que rara vez se concreta en medidas reales.
Para él, una de las más importantes pasa por ampliar la libertad de elección. «Vivimos en una sociedad donde prácticamente todo puede elegirse. Se puede elegir un coche, unas vacaciones o un libro, pero cuando uno tiene que operarse muchas veces le dicen dónde tiene que hacerlo. A la gente le cuesta mucho aceptar esas cosas».
Reformar para preservar el modelo
Pese a su diagnóstico crítico, Riesgo insiste en que su planteamiento no pretende cuestionar los pilares del Sistema Nacional de Salud. Al contrario, considera que la cobertura universal, la financiación pública mediante impuestos y la descentralización continúan siendo plenamente válidas.
«La Ley General de Sanidad ha sido un éxito en términos de permanencia», afirma. Lo que ha cambiado, explica, es el contexto en el que debe funcionar el sistema. La irrupción de la inteligencia artificial, el envejecimiento de la población o la creciente complejidad de la asistencia sanitaria obligan, a su juicio, a introducir cambios que permitan preservar precisamente aquello que ha convertido al SNS en uno de los grandes activos del Estado del bienestar.
España, recuerda, sigue obteniendo buenos resultados en indicadores como la mortalidad evitable o la mortalidad prevenible. Sin embargo, advierte de que las listas de espera se han convertido en uno de los principales factores de desgaste del sistema y de pérdida de confianza ciudadana.
Por eso, el objetivo de ‘La sanidad al desnudo’ no es presentar un programa político cerrado, sino reabrir un debate que considera inaplazable. «Tenemos un sistema con muchos valores y grandes fortalezas, pero si queremos preservarlo, hacen falta reformas profundas. No bastan los retoques. Hace falta una auténtica cirugía mayor«, concluye.


